Los escritores hacen públicas sus reivindicaciones en la Feria de Frankfurt con el respaldo de ACE

El pasado 13 de septiembre ACE, representada por Amelia Pérez del Villar, vocal de Relaciones con los Medios de su Junta Directiva, asistió en París a la reunión que se celebró en la sede de la SCAM (Société civile des auteurs multimédia) convocada por la SGDL (Société des Gens des Lettres) cuya presidente, Marie Sellier, nos invitó a través de la responsable del departamento jurídico, Maïa Bensimon. Aparte de ACE eran los convocados Alemania (representada por Nina George, que está presente en varias asociaciones de escritores) e Italia (con representación de Simone di Conza, director de la FUIS). Francia fue el país invitado en la feria del libro de Frankfurt de este año, donde todo se articuló en torno a un breve espacio para que hablen autoridades políticas y escritores mediáticos y de primera línea, hecho que no representa la realidad de la mayoría de los autores europeos.  Como no estaban previstas actividades, ni mesas redondas, ni foros donde las sociedades de escritores pudieran hablar de su situación, su problemática, su funcionamiento y las actividades que llevan a cabo, las entidades reunidas en París plantearon la necesidad de presentar a la prensa un documento donde se expongan nuestras reivindicaciones (las de los escritores representados por las sociedades nacionales) y que necesariamente había de ser breve, conciso, claro y lo más general posible, aludiendo a: remuneración justa por nuestra creación, respeto a los derechos de autor, transparencia en las cifras de ventas del libro en papel y digital, justa compensación por las actividades que desarrollemos como escritores…

Según informa Amelia Pérez del Villar, Alemania y Francia están en una situación parecida a la de España pero por las razones contrarias: las sociedades de escritores tradicionales (sobre todo la alemana) están ancladas en un pasado al que no tienen acceso los escritores de hoy, que trabajan –trabajamos– en una realidad muy distinta a la de hace treinta años, en general después de la irrupción de Internet, de Amazon y de la crisis económica. Pretenden impulsar un proceso de modernización similar al impulsado por ACE, aunque con distinto punto de partida: ellos desvincularse de una institución caduca, nosotros renovar la que existía. Su afán tiene muchos puntos de coincidencia con nuestra labor y, si sale adelante el proyecto, ACE tendrá la satisfacción y la garantía de haber partido de una realidad emergente y no de una realidad obsoleta y caduca, que funcionaba años atrás.

Aunque ACE forma parte de la European Writers Council, es una entidad abierta a participar en todos aquellos foros en los que se traten las reivindicaciones de los escritores y traductores en sus diversos aspectos. Las reivindicaciones, por tanto, nos parecen legítimas y afines a las nuestras. A continuación recogemos el manifiesto que fue presentado públicamente en la  feria de Frankfurt.

 

Manifiesto de los autores europeos con ocasión de la Feria del Libro de Frankfurt 2017

Los autores son el corazón de una industria que da empleo a más de 500.000 personas en Europa, y genera una cifra de negocio superior a los 23.000 millones de euros, convirtiendo al sector editorial en el primero de la industria cultural. El libro es el centro de la cultura europea: escritores, traductores y otros creadores merecen que sus derechos se respeten y se protejan. Y a pesar de ello, los anticipos de derechos, las liquidaciones de derechos de autor y el número de ejemplares de la primera edición están en constante disminución mientras el número de títulos nuevos sigue en aumento. Como consecuencia de esto, la mayoría de los autores tiene que tener otro empleo para subsistir.

La AAAE (Alianza de Asociaciones de Autores Europeos) pide a la Comisión Europea, al Parlamento y a los Estados Miembros que garantice:

  1. UN MEJOR REPARTO DEL VALOR GENERADO POR EL SECTOR DEL LIBRO

Los autores deben percibir una parte justa y equitativa del conjunto de ingresos generados por sus obras, ya se trate de la publicación, de las explotaciones derivadas de ella o de la gestión colectiva. La remuneración porcentual deberá ser el principio y la norma, y las remuneraciones globales la excepción.

Todos los autores deberán recibir sistemáticamente:

– un anticipo por cada título, sea cual sea el formato de publicación

– un porcentaje mínimo del 10% del precio neto de venta al público por libro impreso, un porcentaje mínimo del 20% del precio neto de venta al público por la venta unitaria de libro digital y un porcentaje mínimo del 25% de los ingresos netos obtenidos de cualquier otra forma de explotación digital (tarifa plana, extractos, préstamo, etc.)

  1. TOTAL TRANSPARENCIA DE LAS CIFRAS

Los Estados Miembros deberán garantizar a los autores el cobro, al menos una vez al año, un extracto que les permita comprobar de manera explícita y transparente cuál ha sido la utilización de sus obras, incluso cuando se trate de licencias de explotación por parte de terceros, y donde se detallen todos los ingresos y derechos debidos sin olvidar el préstamo digital en bibliotecas, las suscripciones y las ventas promocionales.

A largo plazo, los Estados Miembros deberán garantizar a los autores acceso directo a las cifras de ventas de los comerciantes minoristas, como ya sucede con los DVD y los CD.

  1. UNA LEY DE DERECHOS DE AUTOR RIGUROSA Y LA PROHIBICIÓN DE QUE SE APLIQUEN MÁS EXCEPCIONES O LIMITACIONES

Los autores se oponen firmemente a cualquier nueva excepción o limitación a los derechos de autor (préstamo digital, usos transformativos, descatalogadas o huérfanas, etc.).

Resulta esencial mantener una legislación fuerte de derechos de autor, el principio de la autorización previa de los autores para la utilización, sea cual sea, de sus obras y la adecuada aplicación de las leyes existentes. Una multiplicación de las excepciones y limitaciones sólo conduciría a hacer del derecho de autor una excepción.

  1. LEGISLACIÓN SOBRE EL PRECIO ÚNICO DEL LIBRO

Las disposiciones legales sobre el precio único del libro impreso y digital deberán estar protegidas, dado que desempeñan un papel importante en la remuneración justa y equitativa de los autores y en la conservación de la red de librerías independientes.

Los Estados Miembros deberán tomar consciencia de los problemas que representa el mercado del libro usado/de segunda mano, que supone alrededor de un 20% del mercado del libro y del que ni los autores ni los editores se benefician.

Ser autor es un oficio, no un pasatiempo. Como todo profesional, los autores deben poder beneficiarse de una protección social y de sistema de jubilación adecuados. Deberán, por lo demás, percibir una remuneración por aquellas actividades que realicen como autores. Es hora de que los creadores se beneficien, también ellos, del valor económico de sus obras, sin restricciones.